Impresiones de mi tour por Polonia 2018 (Parte III)

DÍA 6: Salimos hacia Auschwitz para hacer una visita guiada del antiguo campo de concentración, recuerdo del terror nazi durante la II Guerra Mundial, donde murieron 3 millones de personas y que hoy en día es Patrimonio de la Humanidad. Antes de entrar en el campo, comemos en el restaurante que hay enfrente. Sorprendentemente la comida no está nada mal. No obstante, comemos más callados de lo normal, seguramente conscientes de lo que tenemos enfrente. Tras la comida, y un poco de tiempo libre para comprar libros especializados en las librerías de la entrada (os recomiendo infinitamente leer “He sobrevivido para contarlo” de Tadeusz Sobolewicz), cuando entramos en el recinto del primer campo- visitaremos Auschwitz I y Auschwitz II-Birkenau- una no puede evitar sentir un pellizquito en el estómago, como un aviso de que lo que viene no será fácil, pero que será enriquecedor, y casi podría decirse que un antes y un después en la propia existencia. No entraré en detalles sobre el recorrido porque es algo que hay que vivir uno mismo, pero señalar que el primer campo es como un museo de lo allí sucedido, con objetos originales, fotos reales, testimonios, etc. Y de allí una sale tocada. De hecho, hay gente que tiene que salirse a mitad de visita porque no soporta todo lo que allí se expone. El segundo campo, en cambio, está conservado como estaba entonces, no en modo museo, sino como pura realidad; y una queda impactada e horrorizada por la inmensidad del mismo. Es como un mar de barracones que se pierde en el horizonte. Pero, en serio, es impresionante. Una mira para el lado y no ve el final del campo: se extiende, se extiende, se extiende… ¿Cuántas personas cabrían en ese horror sin fin? Un hombre del grupo me comenta cuando me ve, reflexiva, observando el campo de lado a lado: “Esto es increíble… De verdad que si uno no está aquí y lo ve con sus propios ojos, casi que no se lo cree”. Lo cierto es que yo había leído bastante-mucho sobre el tema durante años, pero en verdad no era consciente de la magnitud del horror hasta que vi este enorme y horrible campo. Y pensar que hubo, hay y habrá un montón de campos como éste… Creo que toda persona debiera visitar este lugar al menos una vez en la vida. Es una lección de vida, sin duda 36548834_250786179040698_7672093500954902528_n. Salida hacia Cracovia. Cuando llegamos a Cracovia, estamos bastante cansados y hasta abatidos, pero la belleza increíble de esta ciudad nos devuelve la alegría e, incluso, la energía. Decidimos cenar en un restaurante de comida típica polaca pero actualizada, que resulta ser una agradable sorpresa que me devuelve la fe en los sabores polacos… ¡Benditos pierogis! Jajajaja. El restaurante, del que dejé una reseña en Tripadvisor, es el Starka. Antes de cenar, damos una vuelta por el Barrio Judío, que se me antoja fascinante e interesante. Hoy en día, es zona de reunión de jóvenes y centro de la cultura en la ciudad. Después de la cena, damos un paseíto por el centro histórico y Cracovia ya me acaba de enamorar. La plaza central: enorme, iluminada, rodeada de calesas… es un espectáculo maravilloso. Por cierto, por el camino pruebo un dulce típico de Cracovia tipo bomba rellena riquísima… Las venden con diferentes rellenos y ¡mmmm! ;P

DÍA 7: Visita panorámica de Cracovia, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Vemos, entre otros, la Plaza del Mercado, La Torre del Ayuntamiento, la Ciudad Vieja, etc. También visitamos la fortaleza de Wawel. Aunque es un paseo de más de tres horas por toda Cracovia, casi que se hace corto, por lo bonito de todo lo que vemos y por lo interesante de las explicaciones. En Cracovia hay, por supuesto, lugares relevantes para nuestra Historia más reciente, como el Barrio Judío; lugares de película (por ejemplo: localizaciones de “La lista de Schindler”); sitios para la veneración religiosa (por ejemplo: ventana por donde se asomaba Juan Pablo II), lugares de leyendas (la leyenda del dragón de Wawel), etc. Cracovia tiene belleza para todas las miradas y para todos los gustos 37096250_1755373774548856_1878059550658002944_n. Tras el almuerzo, contundente, nos dejan unas horas libres, que mis padres y yo aprovechamos para hacer un paseíto en calesa super agradable (no olvidéis regatear el precio ;P) y para comprar un montóooon de souvenirs para mis amigos. A media tarde, nos dirigimos a la visita de las minas de sal de Wieliczka. Es una excursión que un amigo me ha recomendado encarecidamente y que, al parecer, está ahora muy de moda. Al principio no me entusiasma especialmente, pese a la simpatiquísima guía, pero cuando llegamos a las enormes salas dentro de las propias minas y hechas en su totalidad de sal, comienzo a alucinar… Tienen hasta un cuadro de “La última cena” hecho de sal 36765795_219607805356046_9115558616739348480_n. ¡Impresionante! Tras las minas de sal, nos dirigimos exhaustos al hotel, un poco tristones porque mañana nos volvemos ya a España.

DÍA 8: Bien tempranito nos dirigimos a Katowice para coger el vuelo de vuelta a Madrid, ha sido un viaje muy completo y exhaustivo, y aunque estamos muertos, nos da penita dejar este país tan interesante y bello. No obstante, como diría Terminator, ¡volveré! ;D

Y hasta aquí mis impresiones sobre el viaje que realicé a principios de este julio a Polonia. Espero que os hayan gustado y entretenido 🙂 En el siguiente post ya os hablaré de alguna otra cuestión que aún no he decidido qué será. De momento…

¡Hasta la próxima!

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International love: Las 10 formas más raras en las que me han intentado ligar por el mundo

¡Hola a todos!

Hoy, por sugerencia de una amiga con muy buenas ideas XD, voy a contaros en este post las 10 formas más rocambolescas con las que me han intentado ligar chicos de diversas nacionalidades en diferentes países.

El próximo día terminaré con la narración de mis impresiones sobre el tour por Polonia que llevé a cabo hace ya un mes (como pasa el tiempo), pero hoy quería hacer este post un poco más humorístico.

Pues bien, ahí van las 10 frases más raras que me han dicho para ligar (si se le puede llamar de esa manera, jajajaja), aunque ya os aviso que tengo muchas más anécdotas del estilo por ahí guardadas ;P:

10. Un español en Estados Unidos (llamémosle “el Especias”, ahora sabréis por qué):

El Especias: Ahora mismo me hacía a todas las chicas que hay en esta habitación, incluida tú…

Yo: Estás tú muy salao… (Por no decir, borracho y bocazas)

El Especias: Salado no, picantón… *sonrisa picarona a la par que turbia*

No hay más preguntas, Señoría.

9. Un italiano en Italia, “el Prejuicios”:

El Prejuicios: ¿De dónde eres? Eres guapa…

Yo: De España, ¿por?

El Prejuicios: ¡Uy! *extremadamente sorprendido* Pues eres muy guapa para ser española, yo pensaba que eras de Venezuela o por ahí…

¿Gracias?

8. Un chico de nacionalidad desconocida en España, “el Bilingüe”:

El Bilingüe: *se me acerca de pronto mientras estoy hablando con una amiga, me toma la mano y me mira intensamente* Te he estado esperando toda la noche…

Yo: Mira, perdona, no. Estoy hablando una cosa importante con mi amiga…

El Bilingüe: *repite en ingles* I have been fucking waiting for you all night…

Yo: Sorry but I am discussing an important issue with muy friend…

El Bilingüe: Ah, ah, ok, sorry… *se va mientras un amigo suyo le dice en perfecto castellano, que venga, que me deje de dar la lata*

Unbeliveable.

7. Un francés en Francia, “el Sé infiel y no mires con quién”:

El francés: Je t’aime, je t’aime (x1000)

Yo, pacientemente: But I have a boyfriend…

El francés: Where? *como diciendo, ¿dónde está ese novio que yo no lo veo aquí?*

Yo: In Spain

El francés: Ah… In Spain… *haciendo un gesto con la mano, como diciendo, bueno, si está en Spain qué más da, y acto seguido volviéndome a declarar su “amor”*

Viva el amor verdadero, sí señor.

6. Un africano en España, “el Fruta Exótica”:

El Fruta Exótica: *mientras me baila apretujándome contra la pared* ¿Vienes al reservado conmigo? No te voy a hacer nada, sólo para pasarlo bien…

Yo: Eh, no, no… Gracias, pero no.

El Fruta Exótica: Por cierto, me llamo “Mango”, encantado *mientras me apretuja con su mango*

Nombre buen puesto, sin duda, XD.

5. Un español en España, “el Chistoso”:

El Chistoso: ¿Cuántos años tienes?

Yo: ¿Cuántos me echas? (La verdad es que yo ahí tampoco estuve fina, XD)

El Chistoso: ¿Años? 25, pero polvos te echaba bastantes más…

No me creo, Fernando Esteso ha vuelto.

4. Un italiano en Suiza, “el Poeta”:

El Poeta: Si fueras una fruta, te comería…

Yo: … (Sin palabras)

Os contaré esta historia completa, que tiene tela también, en sucesivos posts del blog… Madre del Señor.

3. Un español de origen africano (mulato, vamos) en España, “el Dulce”:

El Dulce: ¿Te gusta el chocolate?

Yo: Sí, claro, ¿a quién no le gusta?

El Dulce: Pues yo tengo tableta de chocolate *se levanta la camiseta*, chocolate en barra *se señala cierta parte mientras sonríe en plan “qué ingenioso soy”*…

¿Por qué, señor? ¿POR QUÉ?

2. Un suizo en Suiza, de éste ya os hablé en esta entrada, jajajaja:

El suizo: Eres mucho sexy, bebé… Chupa, chupa…

Yo: *miradas de incredulidad varias y alguna cobra*

El suizo: ¿Dónde duermes?, ¿vienes mi casa? Yo voy tu hotel o tú vienes mi casa… (Qué apañao, madre mía, XD)

Yo: No, gracias…

El suizo (al que mis amigas y yo rebautizamos después como “el Chupa, chupa”): ¡¡Te quierrrro, chica!!

Pues, como diría mi padre, no me quieras tanto y quiéreme mejor. Pero sobre todo, lejos. Muy lejos… Jajajaja.

1. Un francés (bueno, dos) en Francia, “el Campero” y colega:

El Campero: ¿Quieres venir a terminar la noche conmigo a una pradera? Lo pasaremos bien…

Yo: *flipándolo mil, sólo me salen balbuceos* Es que… no sé… estoy con mi amiga (No es que estuviera dudando, es que la proposición praderil así de repente me dejó loca)

Amigo de El Campero que iba con él: No pasa nada, tu amiga puede venir conmigo…

Yo se lo comento a mi amiga, que como estaban hablando en francés, no entendía nada y nos quedamos las dos estupefactas.

Amigo de El Campero interpretando que no entendíamos el lugar al que nos querían llevar: *se pone a hacer como si estuviera montado a caballo galopando sobre una pradera*

SURREALISTA.

Pues nada, hasta aquí mi post de hoy. No sabéis lo que me he podido reír recordando todos estos momentos… Ay Madre… JAJAJAJAJA. Espero que vosotros también hayáis, al menos, esbozado una sonrisa 🙂

Y como plus, os traigo un último momento de éstos, que me hace mucha gracia:

Un español (creo) en España, Mike:

Mike: Hola… ¿Bailas? Me llaman Mike, por cierto.

Yo: Encantada, ¿sólo un baile? Vale.

Mike: Me llaman Mike

Yo: Eh, sí sí. Ya me lo has d…

Mike: Me llaman Mike, pero en realidad me llamo Miguel. Pero me llaman Mike. Igual suena un poco flipado, pero me llaman Mike… Me llaman Mike.

Os juro que no dejaba de repetir todo el rato que le llaman Mike, JAJAJAJAJA.

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Ahora sí,

¡Hasta la próxima!

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Impresiones de mi tour por Polonia 2018 (Parte II)

¡Hola a todos!

Hoy llega la segunda parte del tour que hice con mi familia por Polonia, tras una emocionante primera parte… Jajajaja. ¡Espero que os guste! 😉

DÍA 4: Salida hacia Malbork. Visita de la ciudad, en la que vemos el gran castillo de la orden de los Caballeros Teutónicos, situado en la rivera del río Nogat y protegido
por puentes levadizos. Por el camino, nos para la policía para comprobar el estado del autobús, lo que nos retrasa unos minutos, pero me congratula saber que las carreteras polacas son seguras. Menuda pechá de autobús nos estamos metiendo para visitar de todo… Eso sí, merece la pena :). El castillo de Malbork resulta ser espectacular, tan rojo, pese a que la lluvia desluce un poco las vistas y tenemos un guía un tanto peculiar. Comemos en un restaurante de comida tradicional polaca dentro del castillo que resulta ser (que me perdonen los polacos) incomible. Tras la comida, damos un paseo libre por la ciudad, que aprovecho para comprarme una corona medieval para lucir en los próximos Carnavales XD. Continuación hacia Poznan, la trepidante metrópolis del oeste polaco. Por el camino, nos ponen la película de La lista de Schindler, siempre tan emocionante. Llegada a Poznan. Tras la cena en el hotel, que en esta ocasión es ligerita y no está nada mal, salimos como no a dar una vuelta de noche. Además de que la plaza central se me antoja ESPECTACULAR (lo es en este caso de noche y de día), me sorprende el agradable ambiente que hay en Poznan: restaurantes y cafeterías con una leve iluminación llenas de gente tomando algo tranquilamente mientras contemplan las vistas espectaculares de la plaza y disfrutan con la música española de fondo (tocada en directo) ambientando toda la plaza. Todo el casco antiguo es ciertamente super agradable. Me llama la atención también la cantidad de discos latinas que hay, más que de las “normales”. Pese a que no hay mucha algarabía, si no un ambiente tranquilo más bien, como decía, sí que se ven muchos jóvenes. Le escribo a una amiga que algún día deberíamos venir a Poznan juntas, por lo bonito y por lo marchoso, y le prevengo de que los polacos son muy mediterráneos pese a lo que pueda parecer y que les encanta la música latina/española. Tomamos algo y para el hotel, que al día siguiente como siempre hay que madrugar. ¡Dura vida la del turista! 😛

DÍA 5: Visita panorámica de Poznan. Vemos entre otros la Catedral de Ostrów, la Iglesia de San Estanislao, la Plaza del Mercado y el majestuoso ayuntamiento que la
preside, etc. Definitivamente Poznan es precioso de día y de noche y de todas maneras, la visita se hace corta, la verdad. Al final nos recomiendan comer un dulce típico de la ciudad, tipo croissant relleno de muchas cosas, entre otras, naranja, y resulta estar buenísimo. Eso sí, menuda bomba de calorías: 1000 por croissant. Después, compramos algún souvenir y damos la última vuelta por la ciudad. Estoy extasiada, sobre todo con el edificio del ayuntamiento

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. Precisamente nos quedamos hasta las 12h para ver una sorpresa en el reloj del mismo relacionada con el símbolo de la ciudad: las cabras (no os asustéis, es por tema leyenda XD). Tras eso, con pena, nos vamos. Salida hacia Wroclaw, “la Venecia polaca”, ciudad donde más de 100 puentes y pasarelas atraviesan el Oder y sus ramificaciones. Visita panorámica de la ciudad, vemos entre otros la Gran Plaza, el Ayuntamiento gótico (uno de los más grandes de Europa), la catedral y la Universidad (exterior), por la que pasaron numerosos premios Nobel. Hacemos la visita guiada con una guía mayorcita, pero muy salada y ¡con una energía! Le acompaña una estudiante de prácticas, Magda, de la que me hago amiguita y con la que ahora hablo por Whatsapp. Magda lleva pocos meses estudiando castellano y como habla ya la tía… Increíble. Y pensar que yo en 8 días solo aprendí a decir buenos días en polaco… En fin, jajajaja. De Wroclaw me encanta todo, es una ciudad realmente preciosa. El detalle de los enanos por toda la ciudad me parece divertido

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, aunque el origen provenga de las protestas contra el comunismo ruso. La plaza central es magnífica, de día y de noche, ya que la visitamos tanto en la visita guiada, como después de la cena por nuestra cuenta. Si no estuviera tan cansada, me quedaba por Wroclaw toda la noche. Hay tanto ambiente y tanta gente, y hace tan buena temperatura, que nos vamos al hotel a regañadientes y porque hay que dormir. Por suerte, mañana madrugamos algo menos… Tenemos visita en Auschwitz tras la comida. Tengo muchas ganas de ver Auschwitz porque es una pedazo de nuestra Historia, pero a la vez tengo miedo de si será demasiado fuerte para mí…

Por hoy, termino aquí. Por supuesto, continúo con la narración de mis impresiones sobre el tour de Polonia en el siguiente post, ¡estad atentos! 😉

¡Hasta la próxima!

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Impresiones de mi tour por Polonia 2018 (Parte I)

¡Hola a todos!

Como sabréis, ya he vuelto de Polonia… Una pena, porque me ha encantado el país y ¡ha sido un verdadero viajazo! Hoy, para quitar un poco la melancolía XD, os incluyo el tour que hicimos finalmente, que difirió un poquito del que íbamos a hacer inicialmente, así que como unas breves impresiones de cada lugar. ¡No os lo perdáis! 😉

DÍA 1: Llegada a Varsovia. Ver la ciudad de noche, como nos ocurrirá con la mayoría de ciudades polacas en nuestro viaje, es toda una experiencia. Cambia mucho la impresión de cada ciudad de día y de noche, y nos ocurre que algunas nos gustan más de noche. No es el caso de Varsovia, aunque los edificios iluminados le confieren un aura especial.

DÍA 2: Visita panorámica de Varsovia, visitamos el casco antiguo (Stare Miasto), completamente reconstruido tras la guerra mundial y reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Recorremos las callejuelas rodeadas por edificios de los siglos XV y XVIII y con restos de murallas. Atravesamos la bellísima Plaza del Mercado; la Vía Real, donde abundan los edificios históricos. Visitamos también el Palacio Real, que a lo largo de su historia ha sido constantemente remodelado y ampliado, y que fue residencia de reyes polacos. Nos impresiona la grandiosidad de la ciudad, que se ve subrayada por el potente sol que luce ese día, y empezamos a darnos cuenta de la belleza de los edificios y monumentos que se conservan en Varsovia, y en Polonia en general. Poco a poco nos vamos empapando de la historia y cultura polacas. Realmente al final del viaje puede decirse que hemos aprendido de verdad sobre la vida e historia del país, gracias a los magníficos guías locales de cada ciudad y a la guía española que nos acompaña durante todo el viaje y que vivió varios años en Polonia, por lo que conoce muy bien las costumbres polacas; pero sobre todo conoce todo aquello que nos sorprende y todo aquello que choca con nuestra española forma de ver la vida. Por no hablar de la comida XD. No está hecha la mayor parte de la comida polaca para el paladar español, como empezamos ya a descubrir en esa primera comida en Varsovia… Al menos así de primeras. Salida hacia Gdansk. Por supuesto, visitamos Gdansk de noche, tras la cena en el hotel, y también resulta una ciudad bellísima con los edificios del puerto y del precioso centro histórico iluminados. Incluso nos subimos en la noria, aprovechando que todo es barato en Polonia para los bolsillos españoles. Pese a estar repleta de turistas, Gdansk es una ciudad encantadora. Nos retiramos cuando vence el cansancio.

DÍA 3: Visita panorámica de Gdansk. Pese a estar fuera del plan, a primera hora de la mañana nos llevan a ver la playa y ese maravilloso Mar Báltico. Aunque vamos vestidos en general demasiado urbanos, se agradece vivir unos minutos de relax playero. Tocar el agua con los dedos y sacar unas cuantas fotos nos entusiasma como a niños. 

En Gdansk, visitamos ya a plena luz del día el puente dorado, el ayuntamiento, la Basílica de Santa María, etc. Hacemos un tour muy completo por la ciudad con una salada guía local (resultan ser muy divertidos estos polacos XD) y por el esfuerzo, nos ganamos la comida (pescado, pese a que en Polonia no deben comer mucho pescado; será porque Gdansk es una ciudad con puerto). Por la tarde, que tenemos libre, cada uno visita lo que más le gusta. Por nuestra parte, mi madre elige el museo marítimo y el molino, mientras mi padre y yo visitamos el museo de la Segunda Guerra Mundial, que nos entusiasma. Es increíble cómo, dentro del enorme museo, han reproducido edificios, convoyes de tren e incluso calles enteras de la época. Además de contar con innumerables objetos originales. 

Casi al final de la tarde se pone a llover, lo que casi que nos da un respiro para sentarnos a tomar algo y ver la vida pasar, pues estamos agotados. A la hora convenida, volvemos al hotel con el resto del grupo y ya no vistamos de nuevo de noche Gdansk. Por suerte, pudimos disfrutar de su ambiente nocturno, irrepetible, el día anterior, cuando no estábamos tan cansados.

Para no alargarme mucho, como siempre, continúo con la narración de mis impresiones sobre el tour en Polonia en el siguiente post 😉

¡Hasta la próxima!

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Piropos a la suiza: ¡Qué desastre! (Final)

¡Hola a todos!

Hoy llega a su fin la historia de los piropos a la suiza, bueno la primera historia, porque hay más, me temo. Ya os iré contando en sucesivos posts… ;P

Dejé la cuestión en que le había cogido del brazo a mi amiga con intención de huir de los suizos ligones de la disco “Montecristo” de Ginebra. Las dos queríamos pasar de ellos, pero preferíamos irnos a la francesa porque eran muy pesaditos. Así que cuando el rubiasco me preguntó que dónde íbamos, un lacónico “aux toilettes” fue lo único que se me ocurrió.

Total, que agarré a mi amiga fuertemente del brazo y nos fuimos al baño. Los suizos dijeron que nos esperaban en la pista. ¡Pues que esperaran sentaos! XD

En el baño, mi amiga y yo nos contamos todos los pormenores sobre el rubiasco y colega, y nos descojonamos lo más grande, si me permitís la expresión. Aún hoy, mi amiga me sigue llamando “sexy bebé” en su honor… JAJAJAJAJA. El cachondeo en mi grupo de amigas con la frasecita es continuo XD

Pero bueno, volvamos al momento baño. Tras las risas varias y el “retoque” de maquillaje, era la hora de salir del baño y no sabíamos dónde meternos, porque estábamos seguras que los suizos iban a estar ahí esperándonos… Teníamos que trazar un plan. Nos asomamos ligeramente a la puerta y efectivamente, ahí estaban el rubio y el amigo, exactamente en el mismito sitio donde les habíamos dejado. ¿Y qué hacer? Tampoco íbamos a estar metidas en el baño eternamente… Entonces, decidimos emplear la que yo llamo la estrategia “Benny Hill”, es decir, huir de los pesados toda la noche dando vueltas por la discoteca y mezclándonos con la multitud. Sólo nos faltaba la musiquilla.

Dicho y hecho. Finalmente, tras un buen rato, pero un buen rato, huyendo de ellos de forma descarada cada vez que los veíamos, los tíos se dieron por vencidos y se fueron de la disco. ¡Menos mal! Ya podíamos estar tranquilas… Más o menos.

El resto de la noche, que además nos quedamos hasta que cerraron la disco, rollo 5.30h o así (¡buenas somos!), lo pasamos divirtiéndonos a nuestra bola y bailoteando sin cesar. Salvo algún pesadito inofensivo y un grupito de españoles (esencialmente uno) que se pasó todo el rato al lado nuestro que si sí que si no, todo el resto de la noche transcurrió sin incidencias.

Total, que a las 5.30h salimos, mirada de reproche al portero vacilón XD, llamo a un taxi y nos sentamos en un portal de al lado de la discoteca a esperar a que venga. 20 minutos, media hora, me dijeron que tardaba. Pese a tener que esperar, yo andaba ya relajada. “Ya está, nos vamos al hotel sanas y salvas, lo hemos pasado teta, ya verás mañana cuando le cuente a las chicas por Whatsapp lo de mucho sexy bebé“, pensaba yo divertida.

Pero no, de repente nos vienen dos de los porteros (ninguno era el vacilón), dos pedazos tíos de 2 metros así fuertotes en plan dioses de ébano, y nos empiezan a hablar. Yo pensaba que sería en plan majete, al ver que éramos extranjeras y estábamos allí apalancadas, tipo “¿os podemos ayudar?, ¿os pedimos un taxi o algo?”. Pero nada más lejos de la realidad, ¡ay inocente yo! (De nuevo)

Al principio fue cháchara intrascendente, que si de dónde sois, que qué hacéis aquí, patatín y patatán… Mi amiga pasando un poco (ya que no habla francés) y yo dándoles palique (digo, así practico francés mientras viene el taxi). Sin embargo, en un momento de la conversación me pregunto yo, “¿están ligando con nosotras?”, pero pienso “bueno, no seas flipada, bastante has tenido tú ya con el rubiasco (alias Chupa, chupa) esta noche…” XD. Pero mis peores sospechas fueron confirmadas cuando nos empezaron a invitar insistentemente a “dormir” con ellos a sus casas… Madre de Dios, lo que hay que aguantar. Jajajajaja.

Declinamos la invitación amablemente por cuarta vez y por fin llegó el taxi. ¡Salvadas por la campana! Jajajaja. Nos subimos al taxi del tirón y nos dio el ataque de risa, ¡vaya noche épica de las nuestras! XD

Cuando llegamos al hotel, ya estaba amaneciendo. Decidimos no dormir nada e ir a desayunar, porque a las 9h teníamos una excursión a Annecy que habíamos contratado desde España y no queríamos quedarnos dormidas y perdérnosla. ¡Pero vaya cuerpo serrano que teníamos! Jajajaja.

Pero bueno, eso ya os lo cuento otro día… ¡Prometido! ;D

¡Hasta la próxima!

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Piropos a la suiza: ¡Qué desastre! (Parte II)

¡Hola a todos!

Dejé la entrada anterior en que mi amiga y yo habíamos entrado en el club de reggaeton “Montecristo” de Ginebra (Suiza) y que allí había mucho latino, mucho español y mucho suizo, sorprendentemente. Mezcla interesante 😉

No hay texto alternativo automático disponible.

Pues nos pusimos mi amiga y yo ahí a darlo todo, como siempre, perreo para arriba y perreo para abajo XD, y ya se nos empezó a acercar alguno… Primero a mí, luego a ella… Siempre hay ligoteo para las dos, jajajaja.

Total, en una de esas se le acercó un suizo un tanto pesado a mi amiga. Nosotras tenemos una estrategia y es que cuando un tío se pone muy pesado con alguna de las dos y nos está molestando, le decimos “no, mira, es que estoy con mi amiga, no la voy a dejar sola y blablabla”. Y eso hicimos en aquella ocasión, mi amiga le comentó que estábamos juntas y que no nos íbamos a separar, a ver si el tipo se rendía… Pero el suizo en cuestión no se dio por vencido y al rato, apareció con un rubiasco amigo suyo para así poder ligar con mi amiga y que yo estuviera “entretenida” también.

Pues bueno, se puso mi amiga a perrear con el suizo para que se callase y yo me presenté al rubiasco. Pensaba que, con suerte, al ser un apaño del otro suizo para ligar con mi amiga, yo sólo tendría que hablar cuatro palabras con el rubiasco y ya me iba a librar… Pero no, ¡ay inocente yo!

Resulta que mi rubiasco venía casi más a fuego que el otro suizo… Me preguntó por mi nombre, nos presentamos (he de confesar que he olvidado su nombre) y empezamos a bailar. Yo bailaba un poco desganada, la verdad, porque ya lo había dado todo y estaba cansada, y porque mira, me había visto obligada yo a estar con el rubio sin quererlo (pero bueno, es lo que toca, otras muchas veces ha sido al revés, es decir, mi amiga teniendo que “cargar” con el amigo de alguno que me liga a mí, como ocurriría al día siguiente y que ya os contaré 😉 ).

El rubiasco físicamente estaba bastante bien, para ser sinceras (mi amiga me dice que me entran siempre los más guapos, jajajaja) pero vamos, que no me interesaba ligar con un suizo ni lo más mínimo. No era así por su parte, pues el tío, que cuando me vio, ya se había venido arriba, cuando le bailé, ya se motivó del todo… Y eso que, como os digo, yo no lo hacía tampoco con mucho interés. A ver, no es que sea yo una diosa del Olimpo, ni mucho menos, pero yo creo que al rubio le iba bastante el rollo hispano-latino. Y una que es morenaza de ojos oscuros, jajajaja.

Lo gracioso es que mi amiga no tiene ni idea de francés y le tocó el suizo que ni papa de castellano. Y yo, que manejo más o menos el francés, me tocó el que sabía algo de castellano… ¡Y en buena hora! XD

Y es que, en un momento, estábamos bailando y me exclama el rubio así en toda la cara: “Oooooooh… sexy!”. Y yo me río, porque bueno, un piropo no hace daño a nadie. Pero sigue: “Mmmmm, sexy!”. Yo pienso, bueno el hombre, es que no se sabe expresar bien en español… Miro a mi amiga y anda bailando con el otro suizo, que la está achuchando un poco, así que decido aguantar con el rubiasco. No le vaya a haber gustado al final su suizo y yo le fastidio el rollo…

Entonces, llega el momento cumbre de la noche cuando el rubiasco, bailándome a tope de restriegue y empotrándome contra la barra, me dice (OJO AL DATO): “Eres mucho sexy, bebé”. Yo me quedo atónita, habré escuchado mal, pienso, cuando repite mientras me sigue restregando/bailando como si no hubiera un mañana: “Sexy, bebé… Chupa, chupa”.

Mira, si os digo la verdad, eso me llega a pasar en España y le calzo una hostia gigantesca, pero al ser un suizo que se creía Daddy Yankee, me hizo hasta gracia. Sólo pensaba, “cuando se lo cuente a mi amiga, nos vamos a echar unas risas brutales”, JAJAJAJAJA. La miro y ella sigue bailando como acaramelada con el otro suizo (o eso, pensaba yo) y digo, pues mira aguanto un poco con éste hasta que ya se ponga muy pesadito.

Yo, que ya llevo unas cuantas discos de reggaeton a las espaldas, sé que si estás bailando con un chico un rato (aunque tú sólo quieras bailar) y le miras directamente a los ojos, hay muchas probabilidades de que te intente meter morro. Así que ahí me teníais que ver, mirando al suelo y perreando “suave” con un suizo “poeta” que, por su parte, me bailaba a fuego mientras me decía de vez en cuando “seeexy!”, “mmmm!”, “bebé” e incluso, “mmmm, ¡chupa!” y “chupa, chupa”. Un show, vamos.

Total, que llega un momento que me suelta: “¿Donde duermes?”. Y le digo que en un hotel del centro, con mi amiga. Subrayando mucho el tema de con mi amiga, como os decía antes, como dando a entender que no voy a abandonar a mi amiga a su suerte en una discoteca de Ginebra (sin ella saber francés, encima) a merced de suizos que se creen J Balvin. OBVIAMENTE.

Pero él insiste: “¿Vienes mi casa?”. Y yo, haciéndome la sueca, como que no entendía… Y él aclara: “Yo voy tu hotel o tú vienes mi casa…”. Apañao el rubiasco. Yo me río de forma nerviosa y él dale que te pego: “¿¡Vienes mi casa, vienes mi casa!?”. Como no consigue sacarme una respuesta, ya pone sobre la mesa (metafóricamente, claro XD) todas sus armas y suelta un cómico: “¡TE QUIERRRRRRO CHICA!”. A mí ya me da la risa total y es cuando digo, vale, ya, suficiente. Time to leave.

Miro a mi amiga y sigue bailoteando con el suizo, pero en sus ojos veo que no le está molando. Luego me confesaría que fue bastante incómodo porque no se podían entender y que lo único que le había dicho en castellano el chaval fue “te quiego mucho”. Otro poeta. Además, en un momento del bailoteo, que su suizo encima no debía ser un bailarín muy allá, le hizo un medio chupetón sin su consentimiento. ¡Lo que faltaba!

Bueno, pues me zafo como puedo del rubiasco y cojo del brazo a mi amiga. Y el rubio me pregunta que dónde voy. Le digo que con mi amiga. Y entonces el tío me pregunta medio en francés medio con gestos, que si estamos liadas. Y aunque me dieron ganas de decirle, “pues sí, mira, somos novias y nos queremos mucho, déjanos en paz”, le respondí entre carcajadas: “No, no, eh, solo amies… Solo amies”. Surrealista todo.

Ahora os preguntaréis si conseguimos escabullirnos de allí finalmente y evitar así a mis amigos los suizos… Pues eso os lo contaré en el próximo post. Que si no, esta entrada me queda muy larga. Y así, os quedáis un poco con la intriga también… 😛

¡Hasta la próxima!

Pd. ¡¡Eres mucho sexy, bebé!! (Lo siento, me he quedado con las ganas de repetirlo, JAJAJAJA)

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Piropos a la suiza: ¡Qué desastre! (Parte I)

¡Hola a todos!

Hoy inauguro oficialmente la sección de mis anécdotas viajeras, que sinceramente creo que os va a gustar… 🙂 Como sabrán los que me conocen, ¡soy la reina de las anécdotas!

Quiero empezar por una de las más recientes, en Suiza, pero no por ello menos graciosa… Si no, más bien, todo lo contrario… Jajajaja.

Primero, os pondré en contexto: Viajé a Suiza a finales de mayo con una de mis mejores amigas. A las dos nos gusta bailar ritmos latinos cosa mala… Siempre que salimos lo petamos y la gente se queda alucinada del ritmo que tenemos, sobre todo para ser del Norte. Y con los chicos, digamos que no tenemos problemas para ligar… Jejeje.

Siempre que salimos juntas de fiesta, nos ocurren mil anécdotas, ya sea de viaje o aquí en Madrid. La mayoría son super graciosas e incluyen a diversos tíos que nos entran de las maneras más diversas…

Pero volviendo a Suiza, teníamos previsto pasar 3 días allí, que al final fueron 4 por cuestiones que ya os contaré… Pues bien, habíamos planeado que, tanto la noche del viernes como la del sábado, íbamos a salir a darlo todo. Como siempre digo yo, ya dormiremos cuando estemos muertas. Dormir está sobrevalorado XD

Y como nos encanta bailar reggaeton y derivados, servidora se había encargado de buscar discotecas que pusieran reggaeton, tanto en Ginebra como en Lausana. La verdad que no fue difícil… Flipé con la variada oferta de discos latinas en Suiza. Incluso contacté con las discotecas por Messenger de Facebook antes de viajar a Suiza para preguntar dónde había que comprar las entradas. Previsora que es una.

Así que allá que nos dirigimos mi amiga y yo el viernes por la noche… Y es que, al poco de llegar a Suiza, ya estábamos yendo al “Club Montecristo Imperius Reggaeton”, que, como su nombre indica, es la discoteca latina por excelencia en Ginebra. Nosotras somos así de atrevidas: no conocemos la ciudad apenas, ni el ambiente que hay, y nos lanzamos a disfrutar de la noche… Qué c***, somos jóvenes, ¡habrá que disfrutar! Y teniendo Internet en el móvil todo es más fácil (y seguro 😉 ).

Cogimos un Uber que nos dejó en la puerta de la discoteca, que tampoco nos vamos a arriesgar a lo tonto…. El conductor sabía castellano, por lo que el viaje fue divertido. El tipo estaba un poco loco y se iba quejando todo el rato de los demás coches y de los viandantes. En un momento, casi atropella a un cojo y sólo se le ocurre decir, entre risas: “A ver si le fastidio la otra pierna al cojo con la tontería y la liamos…”. Jajajaja, qué bruto.

Total, que llegamos a la discoteca y voy yo todo digna hacia los porteros a preguntar (en francés, por supuesto, que por algo trabaja una en una institución franco-española XD) cómo podíamos comprar las entradas de la disco.

Es decir, les pregunté por “les tickets”. Y se empiezan todos a reír, los bigardos de dos metros, y uno de ellos me dice con voz de pito, supuestamente imitándome a mí ¿sabes?, que tengo voz de camionero, “les tickets, les tickets…”. Entonces, les espeto en perfecto y borde castellano: “A mí no me vaciléis, ¡eh!”. Y debe ser que mi cara de mala hostia les infundió respeto, pero, al momento, el más vacilón de los porteros me estaba llevando junto a mi amiga al lugar donde comprar las entradas (que por cierto vaya caras que eran las entraditas…).

Lo cierto que la disco estaba genial, tenía dos plantas y en la planta de abajo, dentro, había hasta palmeras tropicales… El sitio también contaba con una barra gigantesca y en sus paredes colgaban las fotos de los cantantes de reggaeton que habían estado allí… Y la verdad es que habían estado todas las estrellas internacionales del género, tipo Nicky Jam y Karol G. Montecristo estaba francamente bien y la música también nos gustó mucho. El Dj estaba al día de todas las novedades de reggaeton y  combinaba los éxitos francófonos con las canciones latinas y españolas más de moda.

A la entrada nos encontramos con una sevillana qué trabajaba en Amazon, muy simpática ella, y por sus vestimentas ya vimos el estilo que se llevaba en el Montecristo.
Iban todas medio en pelotas con ropas super apretadas en plan sexy… Muy elegantes no iban no…. Pero bueno, eso era de esperar en una discoteca latina de Ginebra. Dentro había latinos, por supuesto, muchos españoles y, para mi sorpresa, también bastantes suizos. Se les reconocía básicamente por los pelos más rubiascos y los ojos claros.

Pensé que los que más peligrosos serían los españoles y los latinos, pero me equivoqué bastante, cómo descubrí a lo largo de todo el viaje por la Suiza francófona. Los suizos y sus piropos tienen tela… Por decirlo finamente, jajajaja. Pero eso os lo contaré en el próximo post. Seguro qué vais a alucinar como yo lo hice… Jejeje.

¡Hasta la próxima!

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